Emira Rodríguez

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Foto Archivo de la Biblioteca Nacional de Venezuela

Emira Rodríguez, geboren 13. Januar 1929 in Porlamar, Venezuela. Dichterin und Künstlerin. Seit ihrer frühesten Jugend lebte sie in Italien, wo sie ihre ersten Gedichte heimlich schrieb. 1963, nach ihrer Rückkehr nach Venezuela, leitete sie die Zeitschrift Zona Franca. Ihre Poesie steht unter dem Einfluss des Surrealismus, besonders jenem des venezolanischen Lyrikers Rafael José Muñoz. Veröffentlichungen: La casa de Alto (1972); Malencuentro, pero tenía otros nombres (1975) und Como sueños ajenos (2001). Emira Rodríguez starb am 16. Februar 2017 in Porlamar.

 

machen wir uns einen tag in verrückten

farben aus maisstroh

lass uns von einem palast in den anderen gehen

dem lauf der unterirdischen flüsse folgend

als wäre schon erntezeit

bohnenschlank vom fieber vergeblich wachsam

mit tätern aus geschmolzenem metall nach tabak riechend

beim sezieren opulenter leichen nach

phenol riechend nach bananenessenz

niedergeschlagen von vornherein und lebendig

hineingezogen in gewisse entgleisungen. nein besser nicht.

nein das ist nicht das haus

als ich fliegen lernte waren alle weg

ich sagte dir wie wir diese toten zu beschwören hatten

sie waren zurückgeblieben mit den nachtvögeln

wir wussten alles im voraus dank der spiegel

wir wussten alles über das reich

durch die straßen durch den fluss den er uns hinterliess nie

im übermass

die umgebungen ausfüllend den hafen der nacht

die elemente des gestrüpps den großen stein

über das reich haben wir alles gewusst

nein besser kein mißgeschick besser nicht

 

hagamos un día de color insano

de caña de maíz

vayamos con las migraciones de palacio en palacio

por las rutas los ríos subterráneos

como si ya fuera el tiempo de la siega

espigados de fiebre inútilmente alertas

con hacederas de metal fundido con olor a tabaco

en la vivisección de los cadáveres opulentos

con olor a fenol a esencia de cambur

derrotados de antemano y vivos

en deslizamientos ciertos a rastras. no se debiera.

no es ésta la morada

cuando aprendí a volar se fueron todos

te dije cómo podíamos invocar a aquellos muertos

se habían quedado rezagados con pájaros nocturnos

en la anticipación de los espejos sabíamos todo

del reino sabíamos

por las calles por el río que nos dejó nunca

excesivo

llenando los aledaños el puerto de la noche

los elementos de la maraña la gran piedra

supimos todo del reino

no se debiera malencuentro no se debiera

 

 

©Emira Rodríguez: Malencuentro, pero tenía otros nombres. Monte Ávila. Caracas 1975.

©Übersetzung: Geraldine Gutierrez-Wienken mit Hans Thill. Veröffentlicht am 04.03.2017, in: http://www.poetenladen.de/stelen/emira-rodriguez.php

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