«Desde la otra orilla», cuatro poemas

Desde la otra orilla coloniza frontalmente dos territorios: el paisaje del cuerpo y el paisaje de la familia. La poeta Martha Cecilia Ortiz Quijano se adentra en las dimensiones del yo poético (y de un posible yo autobiográfico) y en las vidas de un linaje femenino, admirado y honrado con fervor. Lo que atrae de esta propuesta es su personalísima manera de afrontar la historia sensorial de quienes aparecen en estos poemas (lo que pudiera ser su íntegro tronco consanguíneo). Cuatro partes tiene este libro como los puntos cardinales. Los recursos que emplea Ortiz Quijano están subordinados a la experiencia más íntima: no son poemas del intelecto sino de la zona más vulnerable de la poeta, la zona donde coinciden los temores y los amores en honesta alternancia. El componente ancestral y social, inevitables en la sociedad colombiana, también es otro protagonista. La autora nombra y enumera con la urgencia de una carta amorosa y un documento jurídico. Ella es la remitente y, en contadas oportunidades, la destinataria.

***

ABUELA TINA

A Robertina Rodríguez

Mi abuela es palmera,
su espalda marimba de chonta tocada por el sol.
Mi abuela es negra
como las noches sin luna.
Su cabello en cambio es nieve rebosada
y en su sonrisa de alondra viajera
se alojan todas las estrellas.

Mi abuela lleva la primavera en su vestido,
menea su cuerpo altivo
impulsada por olas del mar.
La casa de mi abuela de madera y azotea,
de corredores amplios y veraneras
y una escalera que lleva a un cielo desconocido.
La casa de mi abuela con carbón siempre tibio y comida fresca.
Los ecos de mi infancia
aún conservan la risa de traviesa
en un cofre olvidado de esta casa vieja.

Mi abuela se marcha sin avisarme
el penúltimo día de febrero
con la frente en alto y el deber cumplido.
Se marcha mi abuela subida en su canoa
y se va alejando por un camino largo, estero de manglar,
los cangrejos miran su paso y le dicen adiós.
Ella rema con su canalete
y la vista fija hacia delante
para no ser estatua de sal.

KALI

Siete serpientes salen de tus entrañas,
se arrastran y cubren tu cuerpo de medusa
en noches de antifaz y lujuria.
Tus calles se vuelven río.

Tus senos, cerros empinados,
derraman leche sobre la herrumbre de la ciudad.
Kalika,
diosa-ramera,
destructora de esta “sucursal del cielo”.
Kali, mujer de vientre estrecho y valle extenso
de tu tierra brota dulce veneno,
llevas el caos entre tus piernas
y sobre la espalda,
la sangre caída de tus hijos.

MANDRÁGORA

Froto el mortero en la alta noche
y la esencia de tus hojas maceradas
me regalan lo eterno.
El tic tac del reloj gira en mi cabeza
la noche cruza la línea de lo prohibido
alcanzo lo profano entre la lujuria y la decencia.

Mandrágora…
flor, ungüento,
fórmula de antiguos secretos,
hazme volar con tus alas de murciélago.
Narcotízame hasta la alucinación
transpórtame, libérame de la culpa
de mi carne leve
del inevitable castigo.

Llévame con tu poder a sus puertas,
a su cama, a su ejecución si es preciso,
crucifícalo al madero de mi espalda,
dadle a beber el agua de mi pubis,
sujétalo fuerte a la roca de mis senos.
Si se resiste: véndale los ojos antes del ocaso,
alístalo junto al carnero, leños secos y el cuchillo,
inmola este amor, antes…que él,
huya a lo desconocido.

UN PASO-ANCHO DE RÍO

Dos mundos lejanos se miran de soslayo.
La muerte hace ronda cada jueves.
Un camino de sangre corre río abajo.

El lado izquierdo,
lucha desde su orilla, con uñas y dientes,
la otra,
detrás de las vidrieras, ellos se esconden de las balas.
El infortunio, no los toca.

Del otro lado del río,
allá donde nacen sueños como pájaros,
han visto de cuando en cuando,
caer árboles en medio de la avenida.

Llueven piedras desde este rincón de cielo,
desde este jardín de asfalto.
Los cardúmenes nadan en contracorriente
para alejarse del anzuelo del cazador al brotar el día.

Cae la tarde,
un puñado de risas
desaparecen de la ciudad.

***

Martha Cecilia Ortiz Quijano (Tumaco, Nariño, Colombia). Poeta, antologista y politóloga, desde muy temprana edad reside en Cali. Ha sido invitada a diferentes festivales en Colombia y el exterior. Sus poemas han sido publicados en antologías y revistas de Colombia e Hispanoamérica. Entre sus publicaciones destacan: el libro en edición cartonera De Eros a Tánatos (2003), Trébol de cuatro hojas (coautora, 2014) y la antología Desde la otra orilla (Editorial Seshat, 2020). En 2020 fue una de las ganadoras de “Poética del aislamiento” (Gobernación del Quindío, El Espectador y Cuadernos Negros Editorial). Sus poemas aparecen en las siguientes muestras: Poesía colombiana del siglo XX escrita por mujeres (Apidama Editores, 2014), Cuerpos habitados. Antología de poesía erótica (Ediciones Exilio, 2021), Desde la luz preguntan por nosotros (Fundación Pablo Neruda, Chile, 2021) y en el libro Cali: Territorio literario (Sial Pigmalión, Univalle Editorial, 2021). Ha sido curadora de algunas revistas culturales de Colombia y Latinoamérica: en la revista Luna Nueva, con el dossier “Arte en la Calle” (2021), y en la revista feminista EnreDHadas, para el especial de poesía de la resistencia (2022).

Los poemas seleccionados pertenecen al libro Desde la otra orilla (El Taller Blanco Ediciones, Bogotá, 2022). Texto de presentación a cargo de Néstor Mendoza.

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